
Equilibrio de minerales: El tejido óseo constituye un almacén de varios minerales, especialmente de calcio y fósforo, lo cuales pueden ser liberados al flujo sanguíneo en caso de necesidad, es decir cuando los niveles de estos minerales descienden en el organismo y es preciso un aporte extraordinario que ayude a conservar el equilibrio interno.
Fabricación de células sanguíneas: La hematopoyesis es el nombre que recibe la producción de nuevas células sanguíneas (eritrocitos, leucocitos y plaquetas).
Este proceso se va a producir en la médula ósea roja, que es un tipo de tejido blando que vamos a encontrar en el interior de los huesos. El tejido de esta médula ósea roja, está configurado por una red de fibras reticulares que contienen las células sanguíneas en desarrollo, adipositos, macrófagos y fibroblastos.
La configuración de la médula ósea es completamente roja cuando nacemos, de ahí que su actividad esté totalmente orientada a la hematopoyesis, sin embargo con el paso del tiempo, parte de este tejido rojo va a transformarse en amarillo, pasando a constituir la médula ósea amarilla la cual ya no va a participar en la producción de células sanguíneas.
El proceso no es irreversible, por lo que la médula ósea amarilla puede volver a convertirse en roja si el organismo lo necesitara.
En los adultos la médula ósea roja va a concentrarse fundamentalmente en el esqueleto axial (del que hablaremos posteriormente), es decir en costillas, esternón, columna vertebral, cráneo, escápula y pelvis.
Almacenamiento de triglicéridos: La médula ósea amarilla va a participar en el almacenamiento de la grasa corporal. De hecho debe su color amarillento al caroteno presente en las grasas acumuladas.
Continuaremos …
loading...




