
photo credit: talcahuanofotos
La extensión de la rodilla destaca como la acción más importante de las que realiza esta articulación, al estar directamente relacionada con la movilización del peso del individuo (correr, saltar, etc), así como para la repulsión de objetos con ayuda del miembro inferior.
Por ello la articulación esta especialmente dotada a nivel muscular para desarrollar estas acciones con una gran potencia, mientras que la flexión de rodilla asume un papel secundario, como movimiento preparatorio y de control de la extensión, que por otro lado no hay que descuidar si queremos realizar la extensión con eficacia y un menor riesgo de lesiones.
Sin embargo, el trabajo de la rodilla no es tan sólo el de una simple biela que se flexiona cuando nos agachamos, o cuando nos preparamos a patear un balón, sino que es mucho más complejo, ya que simultáneamente a esto tiene que canalizar la energía producida al amortiguar las caídas de los saltos, en los cambios de dirección cuando hacemos una finta, o esquiamos, y todo gracias a su sofisticada estructura articular.
De hecho en muchas actividades, como es el caso del fútbol, la rodilla es un elemento esencial en la mayor parte de las acciones técnicas con las que se desarrolla el juego (sprints, cambios de dirección, saltos, golpeos de balón) por lo que su adecuada preparación y cuidado se convierte en objetivo prioritario para sus practicantes si quieren no sólo alcanzar un adecuado rendimiento en la actividad, sino evitar lesiones provocadas la mala ejecución de un movimiento realizado con fatiga.
Por eso a la hora de plantearnos la práctica de una actividad en la que la rodilla esté sometida a gran esfuerzo, no sólo hay que considerar el nivel de fuerza necesario para mover el peso del cuerpo en saltos, carreras, etc, sino que también hay que considerar la presencia de cambios bruscos de dirección y la presencia o no de impactos en la actividad, porque en función de estos últimos tendremos que plantearnos unas medidas de entrenamiento, cuidado y prevención de lesiones en esta articulación.
Así por ejemplo, el patinaje es una actividad en la que existe un fuerte trabajo muscular para producir el desplazamiento, y las rodillas están sometidas a un mayor riesgo de torcedura o lesión por la inestabilidad del suelo.
Continuaremos …
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