La velocidad de reacción: ¿Qué es?¿cúal es su importancia?

La velocidad de reacción es la capacidad de dar respuesta a un estímulo y no hay que confundirla con la velocidad de movimientos.

La velocidad de movimientos, claro está, representa la velocidad con la que somos capaces de movernos. Puede ser de muchos tipos, pero siempre implica acciones musculares.

Pero la velocidad de reacción es una capacidad que depende totalmente del sistema nervioso, sin necesidad de implicar a la musculatura.

Representa la capacidad de nuestro sistema nervioso para recibir un estímulo, identificarlo, decidir si fuera preciso y enviar una respuesta a la musculatura para responder.

En las situaciones reales tanto deportivas como cotidianas aparecen las dos formas, ya que los movimientos veloces no aparecen nunca espontáneamente y siempre representan una reacción ante algo.

En algunos casos se trata de medir la velocidad. En estos casos, el deportista tiene que reaccionar ante un estímulo que marca el inicio del cronometraje.

En el caso de la carrera de 100 metros lisos, la velocidad de reacción marca el tiempo que transcurre desde el disparo de salida hasta que el atleta inicia el movimiento y la velocidad de movimientos va a determinar el tiempo que se invierte en correr la distancia desde que inicia el movimiento hasta que llega a meta.

Hay otros deportes, como la lucha, los deportes colectivos, deportes de raqueta, etc. en los que la velocidad se manifiesta como una respuesta rápida a situaciones cambiantes.

El boxeador reacciona con una esquiva rápida al ataque del contrario, el portero de fútbol salta velozmente a despejar un balón que va hacia su portería, etc.

Por eso es difícil que encontremos estas dos facultades de manera aislada tanto en el marco deportivo como en la vida cotidiana. Y es que la velocidad manifiesta la rapidez con la que nos adaptamos a una situación o resolvemos un problema.

De ahí, que para mejorar la velocidad en alguna actividad concreta, insistimos en entrenar tanto la velocidad de movimientos, como la velocidad de reacción.

Y es que de nada le sirve al sprinter correr muy rápido, si tarda mucho en salir, o al boxeador ser muy rápido, porque si no reacciona rápido, encajará todos los golpes.

Los reflejos

La velocidad de reacción: Los reflejos
La velocidad de reacción: Los reflejos

La velocidad de reacción es la facultad que nos permite reaccionar con una cierta rapidez ante estímulos, indicios o señales.

Zaciorski describió los procesos que se producen en el individuo desde que se produce el estímulo hasta la reacción física, distinguiendo cinco fases:

1. Percepción, con la aparición de una excitación en el receptor (ojo, oído, piel)

2. Transmisión de la excitación al SNC.

3. Tratamiento de la información, que sería el paso del estímulo al sistema nervioso y la formación de la respuesta (fase de decisión si fuera preciso).

4. Llegada al músculo de la señal del SNC.

5. Estimulación del músculo operada por el SNC y la aparición del movimiento.

El proceso es complejo y es por ello difícil reducir el tiempo de latencia al mínimo.

El cuerpo, por otro lado, tiene programados ciertos reflejos que le protegen ante situaciones que comprometen su supervivencia o para responder a situaciones muy simples respecto a las que se tiene que adaptar sin pensar (reflejo de estiramiento, de enderezamiento, etc ).

Los reflejos expresan la respuesta más rápida a un estímulo, pues para su respuesta, no se necesita que la información llegue hasta el cerebro para escoger, sino simplemente a la médula espinal para emitir una respuesta automática, con lo que el proceso se agiliza y el tiempo de reacción es más rápido. El recorrido del estímulo es más corto y desaparece el tiempo de decisión.

Los reflejos más simples parten de la médula espinal y según vamos ascendiendo hacia el cerebro se van elaborando las respuestas más complejas.

La información sensorial viaja a todos los niveles del sistema nervioso y causa las correspondientes respuestas motoras, por lo que un mismo estímulo produce distintas reacciones y puede combinar respuestas reflejas y voluntarias.

Por ejemplo, el reflejo de estiramiento, por el que el estiramiento brusco del músculo provoca una contracción refleja del mismo para devolverle a su longitud inicial, puede ser aprovechado para realizar saltos y otro tipo de movimientos elásticos.

En la salida de tacos para una carrera de velocidad, podemos aprovechar el reflejo de caída para conseguir una respuesta más rápida al estímulo de salida. Por eso, la posición de salida de tacos requiere un cierto desequilibrio hacia delante.