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Ejercicios de resistencia para mejorar: El remo


El remo fue en la antigüedad uno de los medios fundamentales para la propulsión de las embarcaciones por el agua y el mecanismo con el que podemos desplazarnos en el agua utilizando la fuerza física del hombre.

El remo ha sido superado como motor de los barcos, pero se ha mantenido como elemento recreativo, utilizándose para el entrenamiento, el ocio y la competición, formando parte incluso del calendario olímpico.

Antes de seguir es importante aclarar que el gesto utilizado en el remo es diferente a la técnica utilizada en el desplazamiento con piragua, que consigue el impulso con un movimiento diferente.

Dada la utilidad de este ejercicio para el desarrollo de la resistencia y la fuerza física se ha conseguido una adaptación para introducirlo en gimnasios y hogares, pudiendo aprovechar sus beneficios sin tener que depender de la presencia de agua y embarcaciones para practicarlo.

Los aparatos de remo reproducen el gesto realizado al remar desplazando el cuerpo sobre un carril y con la tracción sobre una polea con resistencia graduable.

La ventaja de mover el cuerpo respecto al aparato es la de poder dosificar el esfuerzo regulando la oposición al movimiento de la polea que hace de remo, lo que permite orientar el trabajo al desarrollo de la resistencia y/o de la fuerza, y desde luego adaptarlo a los distintos niveles de rendimiento.


El remo es uno de los ejercicios aeróbicos más exigentes porque involucra a piernas, tronco y brazos en el esfuerzo y en este sentido está entre las actividades deportivas que más consumo de oxígeno registra.

En próximos capítulos hablaremos de la aportación del remo al entrenamiento físico, de cómo ejecutarlo y de los inconvenientes de este ejercicio si no se realiza bien.

El remo como dijimos en el anterior capítulo es un excelente ejercicio para desarrollar la resistencia cardiovascular porque involucra casi a todas las masas musculares del cuerpo.

Por eso es muy interesante para fundamentar o complementar un entrenamiento aeróbico variado.

¿Qué músculos intervienen en el movimiento?

En la fase de tracción o fase en la que hacemos la fuerza contra el agua o resistencia de la máquina para desplazar la embarcación o para atraer la polea hacia nosotros trabajan:

– Extensores de las piernas (cúadriceps y gúteos),

– Extensores columna vertebral (largos, cortos, cuadrado lumbar)

– Músculos dorsales (gran dorsal, redondo mayor, deltoides posterior)

– Trapecio medio e inferior

– Bíceps braquial

– Flexores de los dedos y del antebrazo. En esta fase es más duro el trabajo porque se realiza contra resistencia.

En la fase de toma de impulso, el remo o la polea se adelanta para volver a realizar fuerza. Aquí no se vence la misma resistencia y el movimiento es más dinámico para no perder tiempo en esta fase que no produce trabajo. Los músculos que intervienen en esta acción son opuestos en su mayoría:


– Flexores rodilla (isquiotibiales y gémelos)

– Flexores cadera

– Flexores tronco (abdominales)

– Trapecio superior

– Pectoral y deltoides anterior

– Tríceps.

Ejecución del movimiento

La posición inicial supone sentarnos en la bancada, que se desliza a lo largo de un rail, fijando los pies en las sujeciones desarrolladas para tal fin.

Tras activar el sistema se elige el nivel de dureza, el tiempo, o en la mayoría de los aparatos incluso existen programas que se dosifican por sí solos.

Se sujeta el agarre de la polea y comenzamos el movimiento con las piernas flexionadas, el tronco inclinado hacia delante con la espalda recta, los hombros relajados y los brazos estirados.

El movimiento se inicia extendiendo las piernas y a continuación el tronco a la vez que se acompaña la polea hacia el pecho, buscando que la polea haga el recorrido más amplio.

El retorno se inicia flexionando las rodillas para desplazar el carro hacia delante, a la vez que nos inclinamos hacia delante y extendemos los brazos para acompañar el remo suavemente hacia delante.

El tronco hay que procurar mantenerlo permanentemente contraído a nivel abdominal para proteger la zona lumbar y para poder apuntalar el movimiento, ya que el desplazamiento del carro en el que estamos sentados depende de donde desplacemos el peso del cuerpo.

En la fase de tracción es importante coordinar adecuadamente el movimiento para que las acciones vayan secuenciadas (una detrás de otra) de manera que la flexión de los brazos se produzca cuando las piernas y el tronco estén bien fijados al acaba la extensión.

Esto es importante porque para romper la inercia inicial es más útil aprovechar la fuerza de piernas y tronco que son más fuertes, y aprovechar los brazos para acabar un movimiento que ya venía acelerado.

Es muy importante el ritmo en esta actividad para pasar de la fase de impulso a la de recogida de una manera continua, alcanzando una sensación de circularidad como en el caso de la bicicleta o la carrera.

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