Inventos chinos aplicados al deporte moderno

La celebración de los juegos en la capital china de Beijing nos sirve como excusa para rendir homenaje a este pueblo, al que le debemos al mayor parte de nuestros avances técnicos y científicos.

El deporte actual y los juegos olímpicos también se han beneficiado de algunas de sus aportaciones, como el estribo, la pólvora, el fusil y la quilla u orza de los barcos.

Al sumergirte en la historia de la ciencia y la tecnología, te encuentras con que los chinos siempre han estado mucho más adelantados que las civilizaciones occidentales en todas las parcelas de la economía y del combate.

La optimización de los cultivos a gran escala, el uso de la carretilla para transportar grandes cargas, la perforación del suelo a grandes profundidades, la fundición del metal para moldearlo en las formas deseadas y el invento del papel moneda son algunos ejemplos de aportaciones de la antigua china a nuestra vida cotidiana.

La conexión entre oriente y occidente

La Ruta de la Seda supuso el nexo de contacto entre los mundos oriental y occidental y fue el camino por el que la influencia china llegó a Occidente.

Los romanos se familiarizaron a través de los partos con el uso de la seda e intentaron viajar a China, pero se dice que fueron Marco Polo y sus familiares los primeros europeos en recorrer la Ruta de la Seda a finales del siglo XIII en sus viajes al imperio mogol de Kublai Khan.

Y es curioso que a Marco Polo le tildaron de loco sus amigos cuando al volver a Venecia de sus viajes, relató todos los avances técnicos que manejaban los chinos, los cuales escapaban al alcance de la mentalidad europea de la época.

En las secciones siguientes trataremos de abordar el origen de aquellos avances técnicos que se aplican actualmente en el deporte olímpico.

El estribo

Los hunos se aprovecharon del uso del estribo

La hípica es uno de los deportes que forman parte del calendario olímpico. En estas competiciones el jinete marca un recorrido a lomos de su caballo en el cual tiene que superar una serie de obstáculos y dificultades manifestando el dominio y control sobre la monta.

El equilibrio y la estabilidad sobre el caballo son elementos fundamentales en la hípica y esto se consigue entre otras cosas gracias a un invento hindú, que los chinos desarrollaron posteriormente gracias a su dominio sobre el metal: El estribo.

El estribo es una pieza que cuelga suspendida de la montura a ambos lados de la misma para que el jinete introduzca los pies cuando monta a caballo y así aumentar su estabilidad sobre la montura.

Gracias al estribo conseguimos facilitar la maniobra de montarnos al caballo, ya que al introducir el pie en este elemento conseguimos un cómodo escalón para subirnos a la silla. Curiosamente el nombre de estribo deriva de una palabra germánica que significa cuerda para trepar.

De otra forma el acceso a la silla se complica notablemente, ya que es difícil subirnos a una altura tan elevada sin un punto de apoyo intermedio. En este sentido, se dice que un antiguo rey persa, Cambises murió clavándose su propia espada al intentar subir a la grupa de su caballo en el año 522 a.C., en una época en la que todavía no existían los estribos.

El origen del estribo parece ubicarse en la India hacia el año 100 A.C. ,donde utilizaban un lazo de cuero que colgaba de la silla para introducir el dedo gordo del pie.

Los chinos desarrollaron este accesorio y sobre el año 300 d.c. ya los elaboraban de metal, con el suficiente tamaño para poder introducir todo el pie pues ellos montaban calzados y con cierta holgura para poder sacar el pie con facilidad si fuera necesario.

El estribo potenció las posibilidades militares de la caballería, ya que al aumentar la estabilidad sobre el caballo permitía liberar las manos y así poder utilizarlas para usar la lanza, una espada e incluso un arco o ballesta posteriormente.

El uso del estribo se extendió a los pueblos vecinos de China: Corea, Japón y a los pueblos nómadas de Asia Central, especialmente los hunos con los que los chinos mantenían encarnizadas luchas. De hecho la gran muralla china se levantó con la idea de contener las acometidas de este pueblo.

La movilidad de los hunos hizo que el uso del estribo llegara a Persia en el siglo IV d.c. y a Europa en el siglo V D.C .Su llegada a occidente por centroeuropa provocó que los pueblos germanos se beneficiaran rápidamente de esta innovación. Hunos y germanos aplastaron a los ejércitos romanos gracias a la superioridad militar que aportaba a sus caballerías el uso del estribo.

Las velas móviles

Los juncos chinos y las velas móvilesLas pruebas de navegación a vela permiten mantener vivo los viejos sistemas de navegación que ya están en desuso desde poco más de un siglo, momento en el que empezó a imponerse la navegación a motor.

En occidente los desplazamientos por mar se practican desde hace muchos siglos, y en la antigüedad algunas grandes civilizaciones han luchado por el dominio del mar (griegos, fenicios, romanos, etc).

Pero los grandes avances tecnológicos en esta materia son patrimonio del pueblo chino, que ya hace dos mil años en la antigüedad conseguían reunir en su embarcación de referencia, el junco un gran número de mejoras que en occidente no se han llegado a aplicar en algunos casos hasta hace un siglo (caso del timón agujereado).

Las mejoras técnicas que aportaron los antiguos chinos a la navegación se distribuyen en todas las partes del barco, vamos a describir algunas de ellas, las directamente implicadas en los deportes de navegación a vela.

Si empezamos por las velas, en occidente se utilizaban velas fijas, que se desplegaban o recogían,  pero que en ningún caso se podían cambiar de posición por lo que sólo se podía navegar con ellas cuando la dirección del viento era favorable. Sin embargo en la china antigua ya se utilizaban velas con gran movilidad, que podían cambiar su posición para así encontrar la mejor orientación posible respecto al viento.

Porque gracias a las velas móviles, los chinos hacían posible la navegación en siete de las ocho puntas o direcciones posibles (excepto el barlovento absoluto), aprovechando un efecto físico que en Europa no sería descrito hasta el siglo XVIII por el suizo Bernouilli, y que es el mismo que se aplica para facilitar la navegación aérea.

El efecto Bernouilli consiste en ofrecer en contra del viento una superficie con dos formas diferentes en cada lado, ofreciendo un recorrido más largo para el viento en una parte que en otra. Esto obliga al aire que hace el recorrido más largo a desplazarse más deprisa para así equilibrarse las presiones en ambos lados.

Estos cambios de velocidad produce una turbulencia que permite la sustentación de los aviones en el aire, y la navegación casi a barlovento para los barcos a vela.

Los sables de las velas, el timón y la quilla del barco

El rendimiento de las velas también se potenció gracias a otro avance técnico, el uso de sables para compartimentarlas en partes más pequeñas. De esta manera las velas se convertían en auténticos “stores”, que se podían recoger y desplegar con más facilidad que una vela de una pieza.

Por otro lado, la compartimentación de las velas garantiza el funcionamiento de la vela aunque una parte de la vela se estropeara o averiará, ya que esta situación no afectaría al rendimiento del resto de la vela. Las velas no vertebradas con sables se inutilizan totalmente si se raja una parte.

A título de curiosidad, porque este avance técnico no esta directamente relacionado con las embarcaciones deportivas, los antiguos chinos aplicaron el concepto de compartimentación a los cascos de los barcos, para así crear espacios aislados, que ante posibles fracturas y consiguientes inundaciones del casco no provocaran el hundimiento de la embarcación.

Si seguimos el recorrido por la estructura de una embarcación y nos centramos en la parte del barco que permanece bajo el agua nos encontramos con dos aportaciones chinas de vital importancia para conseguir el control de la dirección a la que queremos dirigir la embarcación: el timón y la quilla.

En el siglo I d.c. los juncos chinos ya incorporaban timones sin embargo este elemento no se utilizó en occidente hasta mil años después, utilizando hasta entonces remos largos para intentar reconducir la dirección del barco, elemento difícil de manejar, que perdía utilidad en cuanto el barco escoraba ligeramente.

El desarrollo de embarcaciones cada vez más grandes y rápidas provocaba una mayor dificultad para movilizar el timón, la cual fue solventada al agujerear este elemento, facilitando su movimiento al reducir ligeramente la superficie de oposición con el agua. Una vez más en occidente se llegó más tarde a estas soluciones y los timones agujereados no se incorporaron en los barcos hasta principios del siglo XX.

Por último la quilla, es aleta vertical que recorre el casco de delante hacia atrás, gracias a la cual el barco es capaz de mantenerse en la misma línea de dirección sin desplazarse lateralmente a otra paralela cuando el viento sopla de costado (flexión a sotavento).

La quilla no sólo nos ayuda a mantener el rumbo evitando la deriva sino que desplaza el centro de gravedad de la embarcación hacia abajo, y compensa por debajo del agua las dimensiones del barco por encima reduciendo el riesgo de vuelco lateral.

La pólvora

La pólvora y su utilización para disparar los serpentines
La pólvora es considerada uno de los cuatro grandes inventos (junto al papel, la imprenta y la brújula), que los antiguos chinos han aportado al desarrollo de la humanidad.

Este elemento revolucionó en su momento el mundo militar, a parte de permitir la perforación del suelo para la minería y la construcción de túneles y canales hasta la aparición de la nitroglicerina y otros medios de detonación.

La invención de la pólvora y de las armas de fuego justifica la existencia de pruebas olímpicas de tiro con arma y ese es el motivo para tratar aquí este tema.

Se piensa que la pólvora empezó a utilizarse en los siglos VII y VIII, y aunque su origen se atribuye al pueblo chino, también existen ciertos indicios de su uso por el pueblo árabe por lo que es posible que el uso de la pólvora surgiera simultáneamente en varios sitios.

En la antigua China el origen de la pólvora se atribuye a la experimentación alquimista, que ya en el 850 d.c. eran conscientes del peligro de calentar la mezcla de nitrato potásico y sulfuro porque prendía, de ahí que las primeras descripciones tenían forma de advertencia ante posibles accidentes.

Sobre el año 1040 d.c. los chinos ya conseguían fabricar la pólvora negra combinando una parte de carbón, una de sulfuro y dos de nitrato y tan sólo se usaba para producir sus fuegos artificiales y en armas rudimentarias (los serpentines) para asustar al enemigo expulsando fuego y humo sobre su cara.

Sin embargo los árabes fueron los primeros en utilizar la pólvora como un elemento explosivo, y probablemente los que difundieron este invento por Europa hacia el siglo XIII, aunque también se dice que Marco Polo pudo importar este viaje a occidente tras sus famosos viajes por el imperio mogol de Kublai Khan.

Los textos del monje inglés Roger Bacon reflejan en el siglo XIII la fórmula de la pólvora y se han encontrado las primeras referencias sobre el uso de cañones en el año 1313 d.c.

Aunque pueda ser un elemento detonante ya superado, marcó una época dentro del desarrollo armamentístico y dio origen a las armas de fuego, que como ha dicho justificó la inclusión de pruebas de tiro dentro del programa olímpico.

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