Test de agilidad: Circuito de picas y vallas (III)

En anteriores capítulos se ha hablado sobre una prueba para la valoración de la agilidad por medio de una carrera de obstáculos. Tras ver la colocación del equipamiento y la descripción del recorrido, nos faltaría describir las normas fundamentales que hay que respetar en su ejecución para poder ponerlo en práctica.
La valoración del rendimiento en esta prueba se consigue a través del tiempo invertido en realizarla, de ahí que esta actividad se trate como una carrera de velocidad sobre un circuito de obstáculos, por lo que la prueba tiene que ser cronometrada por alguien.
Para dar la salida el cronometrador utiliza dos voces, la de “listos” para que el corredor se prepare, y la de “ya” para indicarle la salida, momento en el que se activa el cronometro.
El final de la prueba lo marca el salto por encima de la segunda valla, y el cronometro se para en el momento que el corredor toma contacto con el suelo tras el salto, valorando el tiempo obtenido en segundos y décimas de segundo.
Al participante se le permiten dos intentos, por si comete alguna infracción en el primero, de los cuales se escoge el mejor tiempo realizado si los dos se ejecutan correctamente.
En este sentido se considera intento nulo aquel en el que el participante:
- Se ponga en marcha antes de tiempo
- Desplace o tire alguna pica o valla,
- No realice el recorrido por donde está estipulado
La valoración de los resultados se consigue utilizando tablas de baremación, en las que se le atribuye una puntuación a cada intervalo de tiempo, las cuales se elaboran estadísticamente con los resultados de personas con similares características físicas (edad, sexo, etc).
Continuaremos …

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