Los beneficios físicos del taichi son diversos, así se desarrolla la resistencia, flexibilidad, equilibrio y coordinación, a parte de activar una respiración saludable así como unos hábitos relajados de movimiento.
Al desarrollarse el trabajo de una manera suave y sin impactos (caídas, golpes, saltos) el cuerpo se fortalece sin sobrecargar las articulaciones por lo que el riesgo de lesiones es menor que en otras actividades.
Por otro lado, el mantenimiento constante de la atención en un repertorio variado de movimientos cuidando el buen alineamiento de la postura corporal ayuda a mejora la percepción corporal y la coordinación, con ello el control sobre la tensión muscular, lo que se traduce en una actitud corporal más relajada y en un mayor autodominio físico y mental.
Por todos estos motivos el taichi se convierte en una forma de trabajo apta y enriquecedora para todo tipo de personas sin que la edad se convierta en un obstáculo.
La metodología del taichi se basa en la realización de una serie de movimientos que se coreografían para mantener la continuidad en la acción, y siempre bien coordinados por medio de la respiración.
Al margen del tipo de movimientos utilizados los beneficios del taichi vienen derivados de la “manera” en la que se llevan a cabo, y para ello la práctica del taichi viene unida a una serie de principios de trabajo, que están muy relacionados con la perspectiva filosófica que lo respalda.
Los movimientos en taichi se realizan de forma circular para mantener la continuidad en la acción de manera que se evitan las líneas rectas, porque son movimientos angulosos que en algún momento tienen que frenarse porque su recorrido llega a un final en el que se debe cambiar de dirección.
Continuaremos …
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