En occidente se ha tomado contacto con estas actividades en los dos últimos siglos y ha importado las actividades consiguiendo un alto grado de aceptación.
Pero en la cultura occidental nos cuesta más esta integración y la práctica de estas actividades la convertimos en un medio para conseguir una solución a nuestros problemas de estrés, cuando el problema es propio de llevar nuestra vida a una velocidad distinta a la que nos pide nuestro cuerpo.
Por eso estas actividades se han enfocado en la mayoría de los casos de una manera diferente adaptando su práctica a lo que nosotros nos podemos implicar, tanto en tiempo como en atención convirtiéndose en una actividad que realizamos en ese hueco de tiempo que nos queda dentro de nuestro apretado horario.
De la asimilación de los principios básicos de trabajo, así como del desarrollo de los conocimientos sobre el cuerpo humano, han surgido en nuestra cultura otros métodos más adaptados a nuestra forma de vida.
Así encontramos el Pilates, la Eutonía, y ciertos sistemas que fusionan la metodología de otros programas, como el yoguilates.
En futuros capítulos vamos a exponer los métodos más conocidos para poder escoger el que más nos guste a la hora de comenzar la práctica de alguno de ellos.
Por las características de cada forma de trabajo, hay algunas que nos van a venir mejor que otras. Por ejemplo, hay personas a las que les cuesta menos enfocar la atención en actividades que implican movimiento (taichi, pilates), que en aquellas más estáticas (como el zazen).
Continuará …





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