
Los ligamentos son elementos que nos ayudan a sujetar las articulaciones para impedir que se desplacen en direcciones en las que no tiene que hacerlo.
En las articulaciones móviles el hueso no sujeta totalmente la zona de contacto con el otro hueso para permitir el desplazamiento y así poder llevar a cabo los movimientos.
Las articulaciones más móviles son a la vez las más inestables (es decir, las que menos sujetas están) y esto da pie a que en los movimientos las articulaciones se puedan salir de su sitio.
Para sujetar las articulaciones sin impedir la movilidad de los huesos tenemos estas reforzadas con los ligamentos, que son cintas de tejido fibroso que fijan en las direcciones en las que se podría separar la articulación.
Tienen muy poca elasticidad o ninguna, y este es un aspecto esencial para que puedan cumplir su función de límite de los movimientos.
No sólo impide que la articulación se desplace por direcciones indeseadas, sino que limitan la amplitud de los movimientos de la articulación para mantenerlos dentro de los límites fisiológicos.
En este sentido los ligamentos reciben información del cerebro para percibir y controlar los movimientos.
Los ligamentos reciben el riego sanguíneo lo que va a beneficiar su regeneración.
Son más importantes en las articulaciones de más movilidad, como por ejemplo el hombro y la cadera, que se pueden movilizar en los tres planos del espacio.
Continuaremos …




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