
Esta vitamina sólo se encuentra en alimentos de origen animal y no aparece en vegetales, por eso se suele decir que las dietas vegetarianas pueden provocar carencias de esta vitamina.
Pero realmente la producción de esta vitamina no depende sólo de la aportación externa.
Nuestro aparato digestivo tiene la capacidad de producirla por medio de los microorganismos presentes en la flora intestinal, así como a un tipo de enzimas del jugo gástrico llamadas factor intrínseco.
Tras absorberse en el intestino se almacena en el hígado, eliminándose los excesos mediante las sales biliares para excretarse a través de la orina. Al existir una reserva hepática, es muy difícil presentar carencias salvo que deje de aportarse durante períodos muy prolongados.
En cualquier caso lo prudente es consumir los alimentos que nos puedan aportar este nutriente, al igual que los demás en el marco de una dieta equilibrada:
- Pescados: Las almejas enlatadas es la mayor fuente con diferencia de todas las encontradas. El salmón cocido y las sardinas enlatadas a gran distancia también nos pueden aportar ciertas.
- Vísceras: El hígado y los riñones (especialmente el hígado de vaca cocido) son las principales fuentes, así como el resto de la carne. El hígado es el lugar donde se suele almacenar, y el riñón por donde se elimina, de ahí que sea donde más concentrada esté.
- Los huevos la contienen en proporción importante, la leche nos aporta un 30% de las necesidades diarias. El yogurt y el queso sin embargo aportan menos cantidad porque la fermentación de la leche destruye la vitamina.
Continuará …





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