Los mejillones: Un alimento muy beneficioso

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El mejillón es uno de los alimentos de origen marino más interesantes que podemos llevar a nuestra mesa, ya que combina un gran poder alimenticio con un precio bastante asequible.

Es un molusco bivalvo que pertenece a la familia de los Mitílidos y aunque presenta muy buenas virtudes para la dieta, no alcanza el mismo grado de consideración que otros mariscos más prestigiosos.

Los mejillones se identifican fácilmente por su sólida concha formada por dos valvas de color negro azulado, la cual tiene un extremo redondeado y otro triangular.

Las dos valvas están unidas por un ligamento exterior que actúa a modo de bisagra el cual permite abrir y cerrar la concha cuando es necesario gracias a la acción de unos potentes músculos internos.

De este modo, la concha va a proteger a la parte blanda del mejillón de la acción de los depredadores y de la desecación cuando es necesario, pudiendo abrirse para que el mejillón tenga contacto con el exterior.

Esta parte blanda es la parte comestible de este molusco y destaca por su color anaranjado que contrasta nítidamente con el color negro de la concha que lo soporta y protege.

El mejillón habita en zonas marinas poco profundas, preferentemente en zonas de mareas, pegándose gracias a su pie a las rocas bañadas por el oleaje. En este sentido, los mejillones viven agrupados en comunidades más o menos numerosas.

Se alimenta de los microorganismos que se encuentran disueltos en el mar, los cuales consigue a través del filtrado del agua que lo baña continuamente.

Los mejillones: Alimento hipocalórico

El mejillón muestra una capacidad enorme para el filtrado de agua, la cual le permite bombear casi ocho litros de agua a la hora.

Esta prodigiosa capacidad para el filtrado del agua convierte al mejillón en un poderoso depósito de todas aquellas sustancias que se encuentran disueltas en el agua de su entorno, tantos de las nutritivas como de las nocivas.

Por eso es muy importante que el mejillón destinado al consumo humano no sea capturado en aguas contaminadas. En cualquier caso, la mayoría de los mejillones que encontramos en el mercado provienen de la cría en cautividad, en cuyo caso la calidad del agua está controlada.

La acuicultura es necesaria para mantener la oferta constante de este molusco porque se trata de una especie de temporada que no debería ser capturada durante todo el año, de ahí que los mejillones mariscados de la costa al natural suelan ser más caros.

Pero no es necesario consumir los mejillones al natural si lo único que queremos es aprovechar sus propiedades nutricionales, ya que estas también las podemos conseguir cuando consumimos el mejillón en conserva.

A nivel nutricional, el mejillón está constituido en sus cuatro quintas partes de agua, siendo el resto de su composición básicamente proteica (unos once gramos por cada cien gramos de porción comestible), de ahí que se pueda clasificar como un alimento proteico, aunque aporte menos proteínas que el resto de los moluscos.

Su porcentaje de grasas no alcanza el 2%, de ahí que pueda ser considerado así mismo como un alimento hipocalórico (aporta una 67 calorías por cada 100 gramos de mejillón comestible).


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