Las oposiciones a bombero, policía, etc: Planteamiento general

Las oposiciones a cuerpos y fuerzas de seguridad del estado (bomberos, policías, etc), pueden suponer para el que se plantea estos retos el conseguir un puesto de trabajo estable y bien remunerado para toda la vida.

En estos procesos de selección normalmente existe una parte teórica que varía en función del cuerpo al que se opta y de los distintos lugares en los que se plantea la oferta de trabajo, en la que el opositor tiene que sortear exámenes psicotécnicos, de personalidad y sobre un temario de conceptos.

En algunos casos puede existir una parte práctica, en la que el opositor tiene que demostrar el dominio en ciertas habilidades solicitadas en la oposición, como pueda ser la conducción de camiones, la albañilería, fontanería, etc.

El otro elemento que suele ser común en todos los procesos de oposición para bomberos, policías, etc, suelen ser las pruebas físicas.

La batería de pruebas a superar por el opositor va a variar en cada lugar y pueden variar incluso de un ayuntamiento a otro cercano para un mismo cuerpo.

Otro requisito que nunca hay que olvidar es el  reconocimiento médico y que es muy importante porque para un aspirante puede suponer que supere o no las pruebas.

El reconocimiento médico suele ser la última prueba y puede darse el caso doloroso de que alguien que ha superado todas las fases de la oposición se quede fuera por no superar algún aspecto de este reconocimiento.

Cuando nos planteamos el opositar para algo tenemos que estudiar profundamente las bases para saber exactamente que se solicita y poder valorar nuestras posibilidades reales frente a estas pruebas.

Planteamiento general de la oposición

las-pruebas-oposiciones-a-bombero-policiaLo primero que hay que plantearse es si cubrimos los requisitos fundamentales, como pudiera ser la talla o la edad que pueden ser excluyentes y sobre los que no podemos influir en nada, así como algunos requisitos del reconocimiento médico respecto a los que tampoco se puede intervenir (espina bífida, etc).

Pero hay otro tipo de problemas excluyentes (como pudiera ser alguna dioptría de más), sobre los que si podemos influir con alguna operación o tratamiento médico y es muy triste que tras preparar la oposición y superar todas las pruebas nos pudiéramos quedar fuera por no pasar este aspecto del reconocimiento.

Lo siguiente que tenemos que valorar es el tiempo que tenemos hasta el examen, así como el tiempo que tenemos en nuestro horario personal para prepararnos porque la preparación de una oposición en general requiere la disposición de mucho tiempo, pero mucho más si tenemos que desarrollar aspectos tan diferenciados como en este tipo de oposiciones (pruebas físicas, teóricas, psicotécnicos, habilidades, etc).

La preparación de las pruebas se convierte prácticamente en un trabajo que requiere una jornada laboral muy amplia para cubrir los tiempos de entrenamiento y de estudio, que por separado ya exigen mucha atención.

Hay gente que decide no trabajar para centrarse totalmente en la oposición, arriesgándose a estar un tiempo largo e indeterminado sin trabajar por un objetivo que no tiene porque conseguir, ya que muchos son los que lo intentan, pero evidentemente no todos lo consiguen.

Por otro lado, hay gente que trata de compatibilizar su trabajo con la preparación de la oposición en su tiempo libre, por lo que su tiempo está muy limitado y tiene que distribuirlo cuidadosamente entre todos los objetivos de la oposición.

Como son tantos los aspectos a trabajar y tan poco tiempo el que tenemos, es muy importante que distribuyamos el tiempo y el esfuerzo empleado de manera coherente.

La prueba teórica es la que suele ser más decisiva para posicionarte en los puestos más adelantados de las listas por lo que requiere los mayores esfuerzos en la preparación.

Respecto a las pruebas físicas, que es lo que nos interesa aquí, la preparación debería conseguir los siguientes objetivos de manera progresiva:

1. Alcanzar la nota mínima en todas las pruebas: Normalmente en cada prueba se establece una marca mínima a superar, y en ese sentido no nos sirve de nada alcanzar la excelencia en nuestras pruebas favoritas, si no se obtiene la nota mínima en la prueba más floja para uno mismo.

Si no alcanzamos el mínimo en todas las pruebas nos quedamos fuera de la puja, por lo que hay que incidir en las pruebas más flojas.

2. Conseguir llegar a la oposición en buenas condiciones, sin lesiones: El deseo de llevar las mejores pruebas puede llevar al opositor a un exceso de trabajo. Esta mala gestión del entrenamiento puede provocar lesiones que se pueden arrastrar el día de las pruebas.

Realizar las pruebas lesionado nos impide rendir a nuestro mejor nivel (el que teníamos antes de lesionarnos) y en algunos casos ni si quiera poder hacer las pruebas o llegar a los mínimos. Es una pena que tras los esfuerzos realizados no podamos sacarles provecho.

3. Tras asegurar los 2 primeros objetivos, el deportista puede ir mejorando progresivamente las distintas pruebas para intentar obtener una nota más alta, pero sólo si se cubren los anteriores, porque si no los esfuerzos no son rentables.

Dentro de las estrategias de este nivel, habría que procurar desarrollar las capacidades que al deportista le resulten más fáciles, las que supongan menos tiempo, esfuerzo y carga, y las que favorezcan a otras.

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  • Obtener una puesto de trabajo en la administración pública tiene sus ventajas en estos tiempos de crisis económica. Trabajar en el Estado es una las pocas alternativas labores que puede asegurar estabilidad además de un muy buen sueldo mensual hoy en día.

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