La postura humana: Cifosis y Lordosis

La postura humana se organiza verticalmente respecto al apoyo de los pies, mientras que el resto de los animales se apoyan en sus cuatro extremidades.

El esqueleto esta organizado en esta postura vertical para mantener el equilibrio sobre una base de apoyo tan reducida y poder moverse, y es difícil equilibrar estos dos aspectos.

Para este fin, el esqueleto humano esta organizado en forma de onda desde la cabeza hasta los pies alternando curvas adelante y atrás porque la rectitud absoluta no hace posible el movimiento.

La importancia de las curvas en el esqueleto humanoEn este sentido, el esqueleto humano presenta dos tipos de curvas para garantizar la movilidad y el equilibrio: la cifosis y la lordosis.

La cifosis que es el abombamiento que mostramos hacia atrás. Este tipo de curva es rígida y no está diseñada para el movimiento. Su función principal es la de contener a órganos vitales y protegerlos del exterior, por eso delante de cada cifosis existe una estructura dura.

En la columna vertebral se distinguen dos cifosis, una en la zona dorsal que se coincide con la caja torácica, la cual protege al corazón y los pulmones para que puedan mantener su espacio vital sin riesgo de compresión o agresión, porque podría ser mortal para nosotros.

La otra cifosis la tenemos a la altura del trasero y se debe a la presencia de la pelvis, que son el hueso que sirve de base para nuestras vísceras.

El cráneo también se puede considerar como otra cifosis, ya que es una curva que se abomba hacia atrás, y está formada por un hueso rígido (el cráneo) que contiene a otra estructura vital (el cerebro).

Estas curvas están intercaladas con otras que presentan el abombamiento hacia delante, las lordosis.

La lordosis es una curva diseñada para el movimiento, y están intercaladas entre cifosis, de manera que se alterna una estructura dura con una blanda.

En la columna vertebral hay dos lordosis, la cervical que se corresponde con la zona del cuello y la lumbar que se corresponde con la zona del abdomen y nos sirven para enlazar el cráneo con el tórax y la pelvis.

El cuello y la zona abdominal son así las zonas móviles de la columna vertebral y por eso no contienen estructuras rígidas como en el caso de las cifosis. Por eso las vértebras cervicales no se conectan a otro tipo de de huesos lo que aumenta su libertad.

Así los músculos se suelen fijar en las zonas rígidas o cifóticas para servir de punto de apoyo a los movimientos que se realizan en las zonas de lordosis.

El sistema de curvas alternas se sigue prolongando a nivel del tren inferior, pudiendo contar la articulación de la rodilla como una lordosis.

Este sistema de curvas está totalmente entrelazado de manera que el movimiento o posición de una zona repercute en el resto del sistema.

En este sentido la correcta alineación de los eslabones permite el equilibrio de fuerzas en la que los músculos que organizan la postura trabajan al mínimo.

Pero si alguna zona se desequilibra por una mala posición o un excesivo desarrollo de su musculatura se producen alteraciones en el sistema que tienden a corregirse con compensaciones musculares que al no ser naturales producen tensiones musculares crónicas.

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