La hidratación (VIII): Hidratación tras el ejercicio 2

Si recuperamos sólo con agua, vamos a tomar menos cantidad, pues nos vamos a saturar de líquido antes. Además, esta agua se va a concentrar donde hay más sodio, que es en el exterior de las células, pero no va a llegart al interior, lo que va a dificultar la recuperación y va a producir retención de líquidos.
Si se produce un exceso de sodio, este se va a concentrar en el espacio exterior de la célula, y para compensarlo, se va a deshidratar el interior de la célula, lo que a va estimular este flujo de líquidos.
Lo ideal es tomar las cantidades adecuadas de sodio, las que encontramos en el sudor.
La cantidad de líquido a tomar, tiene que ser muy superior a la que se ha perdido durante la actividad, ya que se sigue perdiendo líquido en las horas posteriores a finalizar el ejercicio.
Y es que la recuperación tras el ejercicio también requiere un trabajo extra al organismo para restablecer los niveles normales. Se produce un gasto de energía, y un exceso de calor que hay que amortiguar con los mecanismos de termorregulación.
Una forma sencilla de averiguar cuanto líquido debemos tomar sería pesándonos antes y después del ejercicio para ver cuanto peso perdemos en forma de líquidos. La diferencia de peso sería el líquido que hemos perdido en la eliminación del exceso de calor.
Se aconseja beber un 150% de este peso perdido. Esto compensa las pérdidas de orina y permite mantener el peso corporal.
Hay que tener presente que la rehidratación no es inmediata, y podemos tardar entre 4 y 24 horas en volver a los niveles normales.
Continuaremos …

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