La avena: Aporte proteíco

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photo credit: RBolance

La avena es un tipo de cereal, al igual que el arroz, el trigo o el maíz, pudiendo ser clasificada por ello como una planta de la familia de las gramíneas.

Este cereal es originario de Europa, donde todavía puede ser encontrada en estado salvaje. Tradicionalmente se usaba para la alimentación de los animales, motivo por el que los romanos la denominaron “aveo” (deseo) ya que a estos les gusta mucho.

A principios del siglo XX se empezó a utilizar en forma de copos o papillas para el consumo humano, y actualmente es un cereal muy valorado por sus propiedades alimenticias. De hecho en Estados Unidos es el cereal más utilizado por detrás del maíz.

Es un alimento rico en proteínas, especialmente en el aminoácido metionina, de ahí que sea un adecuado complemento para otros alimentos como las legumbres (las cuales presentan un cierto déficit de este elemento), o la leche, que tampoco nos ofrece un adecuado aporte de aminoácidos azufrados.

La combinación de la avena con este tipo de alimentos en una comida nos permite conseguir un aporte proteico similar al de la carne, pescado o huevos.

Sin embargo, la avena al igual que el resto de los cereales carece de un adecuado nivel de otros aminoácidos esenciales, como son la lisina y la treonina, de ahí que los vegetarianos tengan que buscar un recurso alternativo para asegurar el aporte de este tipo de alimentos que son fundamentales para mantener un equilibrio alimenticio.

Por otro lado, la avena aporta casi el doble de grasa que el trigo, lo cual es detalle interesante ya que el 80% de esta grasa es de tipo insaturado, lo cual resulta especialmente beneficioso para la salud.

La avena (II): Fuente de ácidos grasos esenciales

Dentro de la aportación de grasa insaturada de la avena destaca por su abundancia el ácido graso esencial linoleico (omega-6).

El avenasterol es otro elemento graso que aparece en su composición. Este fitosterol ayuda a reducir la absorción intestinal del colesterol, lo que facilita la disminución de su concentración en sangre.

Además de los anteriores, la avena también aporta lecitina a la dieta, elemento esencial para el adecuado funcionamiento del sistema nervioso, a parte de contribuir al descenso del nivel de colesterol en sangre.

Por otro lado, la avena al igual que el resto de los cereales es un alimento rico en hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de almidón, aunque también presenta ciertas cantidades de fructosa (el azúcar de la fruta).

Los cereales son además, un tipo de alimentos rico en fibra. La fibra la encontramos en los mucílagos, que lubrican el aparato digestivo y en el salvado de la avena, la cual produce un ligero efecto laxante y participa en la reducción del nivel de colesterol en sangre, de un modo similar al avenasterol.

En relación con su aporte vitamínico, en la avena destaca su contenido en tiamina (vitamina B1), la cual resulta esencial para el adecuado funcionamiento del sistema nervioso. En la avena podemos encontrar otras vitaminas del complejo B, aunque en menor cantidad.

Así mismo, la composición de la avena incluye ciertas cantidades de fósforo, potasio y magnesio, así como de calcio y de hierro, minerales estos últimos que el organismo humano puede aprovechar mejor cuando los obtiene de alimentos de origen animal.


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  • danicci

    Muy buen artículo, gracias por la información.