La agilidad (IV): Cualidad psico-física

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En estas actividades en las que los mecanismos de decisión y percepción cobran tanta importancia, la velocidad de respuesta se convierte en un factor desequilibrante, ya que nos brinda una mayor iniciativa que nuestros adversarios.
Por eso en estas actividades, la experiencia permite el desarrollo de habilidades anticipatorios, las cuales permiten adivinar o intuir que movimientos va a realizar el contrario a partir de ciertos indicios en su comportamiento, gracias a lo cual podemos empezar a articular la respuesta a su iniciativa antes de tiempo, y con ello conseguir neutralizarla si conseguimos que la respuesta se produzca en el momento adecuado.
Sin embargo, la pericia de un futbolista en su deporte no tiene porque ayudarle a responder anticipadamente en otro tipo de deportes, por lo que no habría que confundir las habilidades específicas para la anticipación adquiridas en un deporte concreto con la agilidad, que es una capacidad general que nos puede ayudar a responder a cualquier situación; aunque si que es cierto que a través de la práctica de una actividad deportiva podemos mejorar nuestro nivel general de agilidad.
La agilidad es por tanto una capacidad que no depende sólo de los factores físicos, sino también de los psíquicos, por lo que se la puede clasificar como cualidad psicofísica a través de los que nos adaptamos con el entorno por medio de nuestro cuerpo.
En relación con los factores físicos, la agilidad requiere un buen nivel de condición física para poder manifestarse sin limitaciones en los movimientos, ya que la exigencia de las situaciones puede llegar a ser máxima.
En este sentido, el buen nivel de agilidad requiere:
Velocidad reacción: Para responder con la máxima rapidez a las exigencias.
Continuaremos …

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