El uso de las cuestas no tiene porque limitarse a correr cuesta arriba en línea recta. La pendiente de la cuesta se puede utilizar como un elemento a combinar con los ejercicios de salto y de técnica de carrera.
Los saltos de tobillo, es decir aquellos en los que apenas flexionamos las rodillas, se pueden realizar desplazándonos cuesta arriba para mejorar el trabajo de los gemelos y el sóleo, pero también se pueden realizar en el sitio, orientando el cuerpo de distinta manera respecto a la pendiente (de espaldas, lateral).
De esta manera el tobillo tiene que amortiguar la caída del cuerpo en posiciones en las que no lo hace habitualmente, lo que ayuda a fortalecer los músculos que dan estabilidad al tobillo lateralmente y nos sirve de prevención para posibles lesiones por torcedura o esguince de tobillo.
Todas las combinaciones de la orientación del cuerpo respecto a la pendiente (de frente, de espaldas, lateral) con los posibles ejercicios de desplazamiento (skipping, talones al culo, carrera lateral, etc) nos van a servir para este fin, ayudándonos a mejorar también nuestra coordinación.
Los saltos más profundos, en los que se flexionan más las rodillas también se pueden combinar con la pendiente. Los saltos laterales nos van a ayudar a reforzar aductores y abductores a parte de los músculos del tobillo, y esto es muy beneficioso para compensar a los músculos anteriores y posteriores que trabajan más en la carrera, con lo que aumentaremos la estabilidad de nuestra cadera.
En este tipo de saltos, subir por la pendiente va a desarrollar la potencia de salto y vamos a reducir la altura y con ello el impacto de la fase de caída, lo que puede ser beneficioso al principio de la preparación, fase en la que los músculos están menos preparados para absorber estos impactos.
Continuaremos …





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