Para los corredores y para todo aquel que necesite mejorar la potencia de sus piernas las cuestas son uno de los medios más útiles, potentes y accesibles. ¿Quien no conoce tiene un parque con alguna cuesta cerca de su casa?
Al subir cuestas, ya sea corriendo o saltando vamos a aumentar la fuerza impulsora de las piernas y la potencia del salto al tener que flexionar más las articulaciones de la cadera, rodilla y tobillo que en la carrera en llano que se trabaja con estas de una manera más dinámica y abierta.
Para sacarle más provecho a esta forma de entrenamiento es aconsejable que el trabajo se haga con zancadas muy amplias para una mayor mejora de la fuerza.
Los brazos trabajan mucho más fuerte que en la carrera en llano no sólo en el equilibrado del movimiento sino para impulsar hacia arriba.
El tobillo se flexiona más al apoyarlo en el suelo, con lo que la tensión en el tendón de Aquiles es mayor al cargar el peso en cada apoyo de la carrera o salto. Hay que tener cuidado con esto porque puede provocar lesiones si se abusa de este tipo de trabajo y en este sentido no es aconsejable utilizarlas más de un día a la semana.
Si queremos correr más rápido necesitamos hacer un trabajo de técnica de carrera en llano para poder integrar las ganancias de fuerza en la zancada normal de carrera.
Si no existe esta adaptación notaremos el aumento de fuerza al correr en llano, pero no lo haremos con velocidad y agilidad. Por eso las cuestas se suelen utilizar en las primeras fases de la preparación física porque es un trabajo más tosco, lejos de los períodos en los que hay que alcanzar el máximo rendimiento y correr muy deprisa, para que haya tiempo suficiente de ponerse rápido.
Continuará …






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