
photo credit: Will Palmer
El Test de Cooper es uno de los métodos más sencillos que se conocen para la evaluación de la resistencia aeróbica. La prueba consiste simplemente en recorrer la máxima distancia posible en un intervalo de tiempo de doce minutos.
La ejecución de esta prueba debería realizarse en una pista de atletismo, no sólo por ser el lugar más idóneo para correr, sino porque nos va a permitir medir con bastante exactitud la distancia recorrida.
Sin embargo, la ausencia de este tipo de instalación para realizar la prueba no debe considerarse como una limitación, ya que podemos utilizar cualquier tipo de circuito previamente medido para poder hacer este Test.
En este sentido, un campo de fútbol, unas pistas polideportivas, o incluso un parque pueden servirnos para nuestros fines siempre y cuando podamos medirlo con una cierta exactitud.
Por otro lado, este tipo de circuitos alternativos deberían presentar una superficie lo más lisa y regular posible, para evitar que el deportista se lesione por dar un mal paso cuando empiece a estar fatigado, ya sea al tropezar con una piedra, o al pisar dentro de un agujero, etc.
Cuando hablamos de recorridos lisos, también nos referimos a que los recorridos sean lo más llanos posibles, ya que las cuestas arriba por un lado, van a reducir la distancia final aumentando notablemente el esfuerzo realizado, mientras que las cuestas abajo, van a permitir al deportista correr más deprisa y con menos esfuerzo.
El resultado de esta manera estaría adulterado, ya que el esfuerzo realizado en las distintas cuestas no sería valorado, y porque la distancia final recorrida probablemente sería distinta que la que se habría realizado en un terreno totalmente llano.
Continuaremos …





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