
El remo ha sido superado como motor de los barcos, pero se ha mantenido como elemento recreativo, utilizándose para el entrenamiento, el ocio y la competición, formando parte incluso del calendario olímpico.
Antes de seguir es importante aclarar que el gesto utilizado en el remo es diferente a la técnica utilizada en el desplazamiento con piragua, que consigue el impulso con un movimiento diferente.
Dada la utilidad de este ejercicio para el desarrollo de la resistencia y la fuerza física se ha conseguido una adaptación para introducirlo en gimnasios y hogares, pudiendo aprovechar sus beneficios sin tener que depender de la presencia de agua y embarcaciones para practicarlo.
Los aparatos de remo reproducen el gesto realizado al remar desplazando el cuerpo sobre un carril y con la tracción sobre una polea con resistencia graduable.
La ventaja de mover el cuerpo respecto al aparato es la de poder dosificar el esfuerzo regulando la oposición al movimiento de la polea que hace de remo, lo que permite orientar el trabajo al desarrollo de la resistencia y/o de la fuerza, y desde luego adaptarlo a los distintos niveles de rendimiento.
El remo es uno de los ejercicios aeróbicos más exigentes porque involucra a piernas, tronco y brazos en el esfuerzo y en este sentido está entre las actividades deportivas que más consumo de oxígeno registra.
En próximos capítulos hablaremos de la aportación del remo al entrenamiento físico, de cómo ejecutarlo y de los inconvenientes de este ejercicio si no se realiza bien.
Continuaremos
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