
En fisiología, la fuerza se ha definido de muchas formas, pero si se hace una revisión de ellas, podemos encontrar una serie de palabras que casi siempre se repiten:
Capacidad: Este término refleja que la fuerza es una potencialidad, un talento para poder ejecutar algo, en este caso una de las prestaciones naturales con las que cuentan los seres humanos, al igual que el resto de los animales, la cual le permite moverse y mover otras cosas.
Músculo o neuromuscular: El músculo es el elemento encargado de producir la fuerza mediante la tensión producida por su contracción. El término neuromuscular se usa también por la poderosa influencia que el sistema nervioso ejerce en el trabajo muscular.
Contracción, tensión: La contracción es la acción que realiza el músculo para producir fuerza, la cual se produce cuando se activa y desarrolla tensión, por eso se usa casi indistintamente.
Vencer, superar, oponerse: Estas acciones representan el efecto o resultado que el músculo consigue alcanzar por medio de su contracción. El músculo pone a prueba su fuerza en el momento que establece una relación de oposición con algún tipo de resistencia (es decir, otra fuerza), ya sea de tipo interno, como pudiera ser la acción de otro músculo antagónico que también se está contrayendo o de tipo externo, como puede ser cualquier objeto que se trata de mover o levantar.
Resistencia: Es el elemento que se opone a la acción de la contracción muscular. Su valor nos resulta más fácil de medir que la fuerza del músculo, la cual sólo se expresa cuando este trata de mover algo o vencer algún tipo de resistencia.
Por eso vamos a poder conocer la fuerza de nuestros músculos a partir de los resultados que van a ser capaces de conseguir. Así por ejemplo, la fuerza del cuádriceps de un individuo puede valorarse en función de los pesos que sea capaz de mover en el ejercicio de prensa de piernas.
Continuaremos …




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