
photo credit: Kara Allyson
Velocidad: Hay ciertos movimientos, como los saltos, giros, etc que solo son posibles en la medida que nuestros músculos pueden contraerse con ciertos niveles de explosividad, gracias a la cual podemos construir gestos deportivos caracterizados por la velocidad y la potencia.
Flexibilidad: El grado de movilidad del individuo no puede suponer una limitación a la hora de realizar ciertos movimientos. En una carrera de vallas es muy difícil realizar el paso de una valla con cierta efectividad sin ciertos niveles de flexibilidad, compensando estas carencias con un gesto menos competente como sería el salto de la valla.
Por otro lado, en la medida que las articulaciones gozan de un nivel de movilidad superior al solicitado en los movimientos, la musculatura va a poder trabajar de una manera menos forzada y por lo tanto con una mayor soltura, lo que se refleja en movimientos más precisos y económicos.
Coordinación: No solo en la organización de las distintas partes del cuerpo para la ejecución del movimiento, sino también en el ajuste del grado justo de tensión en los distintos músculos para que el esfuerzo se realice con el mínimo gasto energético posible.
Equilibrio: El equilibrio en la postura que adoptamos en cada momento se consigue gracias a la relación constante del centro de gravedad respecto a la base de apoyo. Por otro lado, el equilibrio registra los distintos cambios de posición que se realizan en el espacio, de ahí que sea fundamental por ejemplo cada vez que realizamos un giro, salto, etc.
Fuerza: El movimiento libre del peso del cuerpo por el espacio precisa de un cierto nivel del fuerza corporal, a nivel de las piernas para los desplazamientos a pie, y en el tren superior cuando nos manejamos en suspensión o a nivel del suelo (tumbado o en cuadrupedia).
Continuaremos …
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