El viraje con volteo en estilo libre

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El viraje con volteo es un gesto técnico que nos permite enlazar el final de un largo con el inicio del siguiente con las mínimas pérdidas de tiempo posible.

La maniobra de viraje se inicia en las últimas brazadas, las cuales se van a ajustar para realizar el giro en las mejores condiciones. Por ello, en las dos últimas dos brazadas no se debe respirar para así poder mantener un contacto visual constante con la pared que nos permita calcular la distancia apropiada en la que podamos iniciar el giro.

El giro se inicia cuando falta algo más de un metro para llegar a la pared. Cuando falta una brazada se deja una de las manos junto a la cadera y la otra se mantiene por delante. El brazo adelantado va a dirigir el movimiento barriendo el agua hacia abajo, hacia dentro y luego hacia arriba hasta que las caderas pasen por encima de él.

La mirada se mantiene fija en la pared hasta que la mano inicia su descenso. A partir de este momento, la cabeza va a acompañar el movimiento para así facilitar la voltereta.

Las piernas deben estar flexionadas mientras los pies se muevan por fuera del agua. Las manos que habían llegado a las caderas se llevan hacia la cabeza para acompañarla en su ascenso a la superficie. El viraje es más rápido si el volteo se realiza con el cuerpo encogido. Al final del giro, la cabeza sale del agua entre los brazos, al tiempo que los pies llegan a la pared.

Tras el volteo el cuerpo queda encogido y orientado hacia arriba, y estará bien preparado para el impulso si la cabeza queda a la misma altura que los pies, con las manos por encima de la cabeza y los codos en flexión. La cabeza está vuelta hacia el lado contrario del brazo que ha iniciado el viraje para así guiar el posterior giro.

Los pies quedan con las puntas de los dedos mirando hacia arriba y bien apoyados sobre la pared a unos 30 o 40 centímetros de profundidad con las rodillas flexionadas para iniciar el impulso.

Las fases de impulso y deslizamiento se coordinan con el giro del tronco que le permiten al nadador volver a situarse en la posición prono, es decir mirando hacia abajo.

Así al realizar el impulso el nadador realiza un cuarto de giro, finalizando el mismo con el cuerpo en posición lateral. El resto del giro se realiza en la fase de deslizamiento quedando así su cuerpo preparado para seguir nadando a estilo crol. Hay que evitar los giros antes del impulso, ya que retrasarían el mismo, provocando pérdidas de tiempo.

Los giros en pleno deslizamiento van a frenar nuestro impulso, pero estas pérdidas de velocidad  quedan compensadas por el aumento de velocidad generada por el impulso en la pared.

La primera brazada viene precedida de uno o dos batidos de pies, y comienza con el brazo situado debajo y no con el de arriba, para así generar una mayor tracción y ayudar a finalizar la rotación. La cabeza sale del agua a la mitad de la brazada.


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