El principio de multilateralidad: Aplicación en el entrenamiento deportivo

La interrelación de capacidades físicas

El concepto de multilateralidad en el entrenamiento hace referencia a la necesidad de construir todo programa de entrenamiento sobre una firme base de preparación general en la que se tratan de desarrollar las distintas capacidades físicas.

De esta manera el individuo va a partir desde un punto de desarrollo más elevado de sus facultades físicas cuando va a emprender un proceso de entrenamiento especializado de cara a la práctica de una actividad deportiva concreta.

En principio es muy tentador para el deportista alcanzar sus mejores resultados en el menor tiempo posible, y la manera más rápida para conseguirlo sería por la vía del entrenamiento estrictamente específico, el cual trabaja directamente los elementos implicados en su disciplina deportiva.

Pero si nos precipitamos al iniciar el trabajo específico, no sólo va a faltarnos un adecuado desarrollo de las cualidades físicas implicadas, sino que probablemente se produzcan debilidades entre aquellas que si bien no participan en la actividad de una manera directa, si sirven de apoyo para el rendimiento de las más involucradas, por lo que las posibilidades de alcanzar el máximo rendimiento van a quedar así limitadas ya que los cambios en cualquier parte del cuerpo siempre repercuten en otra parte del organismo (lugar o sistema).

Así por ejemplo, aunque un corredor de velocidad fundamenta su rendimiento en el desarrollo de la potencia muscular, la técnica deportiva y la velocidad de movimientos, entre otras muchas cualidades, también necesita tener unos niveles mínimos de resistencia aeróbica, aunque esta facultad no influye directamente en su cualidad para correr con rapidez, para así poder mejorar su capacidad de recuperación respecto a la repetición masiva de esfuerzos explosivos.

Importancia en las distintas fases del entrenamiento

Sin este adecuado nivel de resistencia aeróbica, el velocista no podrá tolerar unas cantidades muy elevadas de entrenamiento por que la fatiga aparecerá con muy poco trabajo.

El principio de la multilateralidad cobra una mayor importancia en las primeras fases del entrenamiento de un deportista, especialmente en el caso de los deportistas jóvenes, que al encontrarse en una fase sensible de su desarrollo  necesitan estimular adecuadamente todos sus sistemas orgánicos a través de un trabajo equilibrado y moderado de la condición física general, para que alcancen su máximo desarrollo sin que se produzcan desequilibrios que puedan ser irreversibles para el resto de su vida.

Pero además, la búsqueda de un desarrollo general de las distintas cualidades físicas en las que se apoya el rendimiento físico del organismo tiene que ser tenido en cuenta en los distintos niveles de especificación del entrenamiento (largo plazo, anual, mensual, semanal), para asegurar que se mantiene un cierto equilibrio entre la preparación general y la específica, ya que la pérdida de dicho equilibrio puede llegar a afectar indirectamente al rendimiento del especialista, como ya vimos con el anterior ejemplo del velocista.

Así, en la preparación a largo plazo o interanual, es decir en la planificación del entrenamiento deportivo que abarca un ciclo de varios años o temporadas deportivas, se destina un mayor porcentaje del trabajo (por ejemplo un 80% en el primer año) a una preparación general que contemple el principio de multilateralidad de las distintas cualidades en el trabajo.

Con el paso de las sucesivas temporadas de entrenamiento, el porcentaje de trabajo multilateral cede progresivamente su importancia al del trabajo especializado para que se produzca un avance en el rendimiento específico de la disciplina deportiva para la que se prepara (pasando por ejemplo del 80% inicial de trabajo multilateral, a un 60% en el cuarto año respecto a un 40% de trabajo específico en este mismo cuarto año).

Aplicación en las distintas fases del entrenamiento

Esta misma evolución desde el trabajo multilateral en las primeras fases del entrenamiento hacia el trabajo especializado también se manifiesta a nivel del programa anual de entrenamiento.

De hecho, toda temporada de entrenamiento comienza con un período de trabajo genérico con carácter multilateral en el que se sientan las bases para el posterior trabajo especializado que nos ponga en la máxima forma posible para la competición.

En los primeros años de la formación de un deportista, este período inicial de preparación genérica debe ser más prolongado que en el caso de los deportistas más experimentados, ya que su nivel de preparación básica está menos desarrollado.

En la organización del ciclo mensual de entrenamiento, aquel que coordina la planificación de varias semanas de entrenamiento (entre 2 y 4 normalmente), también es importante mantener un cierto equilibrio entre las proporciones de trabajo general y específico.

En los primeros meses del entrenamiento anual predomina el trabajo variado de las distintas capacidades básicas, mientras que progresivamente se va aumentando la proporción de trabajo específico.

Más adelante cuando el entrenamiento está totalmente enfocado en el trabajo específico, también de considerarse la introducción de ciertas fases o sesiones de entrenamiento de las capacidades físicas generales para conservar el nivel alcanzado en las fases preparatorias, manteniendo así un cierto equilibrio entre las distintas cualidades.

Por otro lado, este tipo de sesiones de refresco de la condición física básica van a servir al individuo para recuperarse de la tensión y de la fatiga provocada por las intensas sesiones de trabajo específico.

Aplicación en el entrenamiento deportivo

Así una sesión de trabajo aeróbico ligero a baja intensidad va a servir como medio de recuperación tras una dura sesión de entrenamiento anaeróbico láctico, o de velocidad, pues facilita la circulación sanguínea y con ello la oxigenación de las células y la eliminación de los productos de desecho acumulados en las células, tras unas sesiones de tanta exigencia.

Esta consideración, así como la influencia de unas capacidades sobre la recuperación y mejora de otras permiten organizar adecuadamente los ciclos semanales de entrenamiento a través de la adecuada alternancia entre las capacidades físicas.

Por eso la preparación multilateral tiene que ser considerada también en el ciclo semanal de entrenamiento, en el cual se tiene que considerar la presencia de todas las cualidades que se precisan trabajar, variando la proporción e intensidad en función de los objetivos del momento y la época del año en el que se encuentre.

La descripción que hemos realizado hasta ahora de la repercusión del principio de multilateralidad en los distintos niveles de entrenamiento está relacionada con el planteamiento organizativo del entrenamiento de aquellos deportes como el atletismo, natación, remo, ciclismo, etc, en los que el rendimiento físico prevalece sobre la habilidad o las cualidades técnicas; y que al estar dirigidos a acercarse a los límites físicos del rendimiento humano,  están limitados a mantener su máximo rendimiento deportivo en períodos muy cortos de tiempo, de ahí que tengan que pasarse la mayor parte del año trabajando para conseguirlo, y muy pocas semanas para mantenerlo y aprovecharlo en la competición.

Así un corredor de velocidad que participe en los juegos olímpicos de verano, se ha pasado todo el año desde septiembre u octubre entrenando para alcanzar su máximo estado de forma en la cita olímpica (agosto/ septiembre), quizás pasando previamente por otros breves períodos intermedios de máxima forma física en las competiciones de invierno (febrero) o en mayo/ junio.

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