El pectoral mayor: El músculo del abrazo y sus funciones

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Anatomia del pectoral mayor

El pectoral mayor (pectoralis major) es uno de los músculos más importantes del tren superior del ser humano, con un papel esencial en la movilización del brazo respecto a la articulación del hombro.

A nivel general, el pectoral mayor del ser humano es un músculo superficial, es decir no queda cubierto por ningún otro, y resulta muy fácil de distinguir a la vista cuando está bien desarrollado, porque le da al pecho un aspecto abultado y redondeado que aumenta el perímetro del tórax y refuerza así la imagen de fortaleza del individuo. El pectoral mayor de la mujer queda tapado por las glándulas mamarias, aunque su aspecto se puede percibir igualmente si el músculo está convenientemente desarrollado.

Está ubicado en la parte anterior del tronco, más concretamente en la mitad superior de la caja torácica. El origen del pectoral mayor se sitúa a lo largo de la clavícula y del esternón, por lo que se diferencian dos secciones anatómicas; y su inserción se concentra a través de un tendón aplanado en la parte externa de la cara anterior del hueso húmero, en lo que se conoce como corredera bicipital. De este modo, el pectoral mayor establece una relación directa entre el húmero y los huesos del tórax, sin mediar con la articulación del hombro; de ahí que tenga la capacidad de generar mucha fuerza cuando se contrae. De hecho, es el músculo más poderoso del tórax junto al dorsal ancho (latissimus dorsi), que sería su principal antagonista.

Las fibras musculares del pectoral mayor adoptan una disposición muy variada, que se manifiesta en una inclinación diferente respecto al área de inserción en el húmero; por lo que la contracción selectiva de las distintas fibras ejerce un efecto diferente en el movimiento. En este sentido, las fibras musculares del pectoral mayor se pueden agrupar en tres secciones o fascículos musculares diferentes en función de su influencia en el movimiento: fibras superiores o claviculares, fibras medias y fibras inferiores.

La contracción de las fibras musculares del pectoral mayor tiene como principal función la aproximación o aducción del brazo, y esta se combina con la elevación del brazo, o flexión del hombro, en función de la implicación de unos fascículos musculares u otros. De este modo, la contracción aislada de las fibras inferiores aproximarían los brazos al tronco, la contracción de las fibras superiores aproximarían los brazos entre sí a la altura de la cara, y la contracción de las fibras medias, o de los tres fascículos musculares a la vez aproximaría los brazos entre sí al frente.

Respecto a la realización de trabajos manuales finos, la aproximación de los brazos al frente nos posibilita la manipulación de objetos con nuestras manos dentro del espacio que controlamos visualmente, y garantiza la realización de cualquier trabajo en el que intervienen las dos manos, por lo que representa el apoyo motor fundamental para la coordinación oculo-manual. Así mismo, la aproximación de los brazos al frente es una acción fundamental para el desempeño de la mayor parte de los gestos deportivos en los que interviene el tren superior con gran potencia (lanzamientos, puñetazos, natación, golpeos de raqueta, etc). Por otro lado, la aproximación de los brazos al frente nos permite abrazar objetos para retenerlos, y claro está abrazar a otras personas.

Respecto al movimiento del brazo, la contracción de las fibras del pectoral mayor provoca la rotación o giro del brazo hacia dentro, y esta es una acción que puede sumarse a las anteriores para dar una mayor fuerza y/o recorrido a los movimientos que realizamos. Así, en boxeo el puñetazo recto finaliza con una rotación interna del brazo, obteniendo así el máximo beneficio respecto a la contracción del pectoral mayor.

Por otro lado, si contraemos el pectoral mayor manteniendo el hombro inmovilizado, las fibras superiores provocarían un descenso de la clavícula, mientras que la contracción de las fibras inferiores ayudaría a elevar las costillas en el esfuerzo inspiratorio.

El plexo braquial inerva al músculo pectoral mayor a través del nervio pectoral medial y del pectoral lateral.

Ejercicios para fortalecerlo

Para fortalecer el pectoral mayor, los ejercicios fundamentales serían aquellos en los que los brazos tienen que superar una resistencia para poder aproximarse al cuerpo o entre sí al frente. En este sentido, los ejercicios más conocidos para entrenar la fuerza del pectoral mayor son el press de banca, las flexiones de brazos, los cruces de polea al frente, las aperturas con mancuernas, lanzamientos de balón medicinal al frente, etc.

En algunos de estos ejercicios, como es el caso del press de banca, los cruces de polea al frente, y las aperturas de brazos con mancuernas, el tórax se sitúa como el elemento fijo en el que se apoya el movimiento de los brazos hacia delante, y el objetivo del ejercicio sería el desplazamiento de un objeto externo (pesas, polea, balón, etc) hacia una posición más adelantada. En oposición a estos, tenemos aquellos ejercicios en las que el punto fijo del movimiento se sitúa en las manos. En este caso, el movimiento de los brazos provoca el desplazamiento del tórax, es decir, del propio peso del cuerpo. En este grupo de ejercicios se agrupan las distintas variantes de las flexiones de brazos.

Ejercicios de estiramiento

Como hemos dicho antes, el pectoral mayor es un músculo cuya función principal es la aproximación del brazo hacia el cuerpo o hacia el frente, por lo que su principal ejercicio de estiramiento se construye alejando el brazo del tronco y respecto a la otra mano. Esta posición puede generarnos más o menos sensación de estiramiento en función de nuestro grado de flexibilidad, pero siempre podremos intensificar el estiramiento si combinamos esta acción con otras. En este sentido, la separación del brazo respecto a la otra mano no solo se consigue llevando la mano hacia atrás cuando tenemos el brazo elevado, sino también adelantando el hombro hacia delante.

Por otro lado, la rotación externa del brazo también va a ampliar la intensidad del estiramiento, ya que es la acción inversa a la que el pectoral mayor realiza a través de su contracción. De este modo, si orientamos la palma hacia arriba con el brazo estirado, sentiremos mucho más el estiramiento.


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