
Por otro lado, el pectoral mayor interviene en la rotación interna del húmero, en la respiración, en la elevación del hombro, e incluso en la extensión del brazo junto al dorsal, músculo antagonista del pectoral pero que comparte ciertas funciones con él.
Como se dijo en el anterior capítulo relacionado con este tema, el pectoral mayor está formado funcionalmente por tres fascículos musculares cuyo trabajo muscular es el siguiente:
- Clavicular, cuyas fibras tienen un recorrido descendente desde la clavícula hacia el hombro, interviene en la flexión del hombro, o lo que es lo mismo eleva el brazo.
- Esternal, que es un fascículo cuyas fibras se desplazan en sentido horizontal desde el esternón hasta el húmero, lo que le convierte en rotador interno y aductor del brazo (aproxima el brazo al tórax).
- Abdominal, en el que las fibras ascienden desde la vaína de los músculos rectos del abdomen hacia el húmero. Desde este fascículo se colabora con el dorsal ancho en la extensión del brazo (llevarlo hacia atrás por debajo).
La movilización del húmero hacia delante y la rotación interna del mismo son las funciones esenciales del pectoral mayor siempre que el tronco este fijo, pero si lo que fijamos es el hombro, la contracción del pectoral hace que las fibras superiores desciendan la clavícula, mientras el fascículo inferior colabora en la inspiración.
El acortamiento crónico del pectoral o su excesivo desarrollo influye en la postura corporal, fomentando que el tórax tienda hacia a cerrarse por delante, adelantando los hombros, actitud que no sólo reduce las posibilidades funcionales de las extremidades superiores, sino que provoca tensiones en la espalda alta, por lo que su desarrollo debe estar controlado y compensado con el adecuado desarrollo de los músculos antagonistas.
Continuaremos …





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