
En ocasiones es difícil diferenciar el vasto intermedio de su vecino el vasto medio, medial o interno ya que muchas veces son contiguos en parte de su recorrido.
Los vastos externo e interno surgen de la parte posterior del fémur y envuelven el hueso por cada lado para juntarse en la parte anterior con el recto anterior y el vasto intermedio en el tendón rotuliano.
El vasto externo nace en un punto bastante elevado del fémur por lo que su largo recorrido lo hace especialmente visible cuando adquiere un adecuado desarrollo.
Por otro lado, el vasto interno tiene un recorrido más corto y parte de su masa se allá cubierta por el recto anterior.
Si bien todos estos músculos intervienen en la extensión de la rodilla, cada uno realiza su función desde un lugar diferente, por lo que no sólo se consigue una mayor potencia en la contracción, sino que se consigue asegurar que el movimiento se pueda realizar aunque estemos alterando ligeramente la posición natural de la rodilla al realizar el movimiento.
Esto es muy útil porque en el movimiento cotidiano es poco habitual que la extensión de la rodilla se realice en unas condiciones ideales de alineamiento, ya que cuando no estamos pisando un suelo irregular, estamos cambiando de dirección, etc. Por lo que los músculos vastos tienen un importante papel en la estabilización de la articulación de la rodilla a la hora de saltar, flexionarse, extenderse, subir escaleras, etc.
Los músculos isquiotibiales son los músculos antagonistas del cuadriceps, por lo que además de realizar los movimientos inversos, se encargan de controlar la fuerza, velocidad y el frenado de los movimientos de extensión, especialmente cuando estos son explosivos.
Continuaremos …




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