Como decíamos en el anterior artículo de este tema, las articulaciones intermedias de las extremidades no poseen la capacidad de abducir la extremidad.
Sin embargo, el cuerpo humano posee recursos para compensar esta carencia, combinando en el caso de la extremidad superior la rotación externa a nivel del hombro con la flexión del codo en los casos en los que queremos articular el antebrazo en el plano frontal.
La extremidad inferior tiene una movilidad más limitada, lo que se justifica con que sus funciones están más relacionadas con el sostén y el desplazamiento.
Muñeca y tobillo: En las articulaciones más alejadas existe un cierto grado de abducción, que facilita la adaptación a los objetos y superficies con los que las extremidades se relacionan. Así en los tobillos la abducción recibe el nombre de eversión.
Dedos: Los dedos también tienen la capacidad de separarse lateralmente lo cual tiene gran utilidad en el caso de la mano para ampliar la superficie de la mano, lo que puede ser necesario para agarrar algo, o para formar una buena pala con la mano para nadar mejor, etc.
Aducción: Es el movimiento de aproximación del segmento óseo a la línea media. En este sentido es el movimiento inverso al interior y en el caso del hombro y de la cadera sólo es posible si existe una abducción previa, ya que en la posición neutra el tronco y la otra extremidad impiden que haya espacio físico para realizarla.
Sin embargo a nivel del tobillo y de la mano la articulación puede abducir o aducir en ambas direcciones desde la posición neutra porque no existen estás limitaciones.
Continuaremos …






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