La bioimpedancia eléctrica calcula la composición corporal

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La bioimpedancia eléctrica o impedancia eléctrica es un método bastante útil para calcular el porcentaje de grasa corporal. En aquellas situaciones, en las que nos interesa llevar un control del peso corporal, el uso de la báscula tradicional nos aporta una información incompleta, ya que solo nos orienta respecto al peso ganado o perdido, pero en ningún caso nos indica si hemos perdido grasa, músculo o líquidos.

Por su parte, la impedancia eléctrica nos va a permitir diferenciar que proporción de este peso se corresponde con tejido magro (musculatura), y que parte de nuestro peso está formada por tejido graso. Esta distinción es muy útil para valorar si un exceso de peso puede ser más o menos peligroso para la salud, en la medida en que el elemento graso sea más o menos predominante. Hay algunos modelos que también te informan de tu densidad ósea, de los líquidos y de la masa muscular.

Origen de la bioimpedancia eléctrica.

La bioimpedancia eléctrica fue desarrollada a partir de las observaciones del Dr. A. L. Thomasset, quien en 1970, consideró las propiedades eléctricas del cuerpo a la hora de analizar la composición corporal.

Fundamentos fisiológicos de la Impedancia eléctrica

La bioimpedancia eléctrica se fundamenta en el distinto grado de oposición que ejercen los diversos tipos de células, así como los líquidos, al paso de la corriente eléctrica.

Se considera que tienen alta impedancia aquellos tejidos que ejercen una mayor resistencia al paso de la corriente eléctrica. Este es el caso del tejido adiposo, que dificulta el paso de la señal eléctrica por la ausencia de fluidos en su composición. La masa grasa está compuesta esencialmente por triglicéridos, que ejercen una función aislante, que no permite la transmisión de la señal eléctrica.

Por el contrario, se considera que tienen baja impedancia aquellos tejidos que facilitan la transmisión de la corriente eléctrica. Suelen ser tejidos con poca o ninguna grasa, como es el caso de los músculos y los huesos.

En la masa muscular nos encontramos una proporción constante de agua, que representa el 73% del músculo. Sin embargo, si el deportista presenta una masa muscular excesivamente desarrollada, como podría ocurrir en el caso de los culturistas, el método no aporta buenos resultados.

La resistencia al paso de la señal eléctrica depende del nivel de hidratación del individuo, el cual sufre grandes oscilaciones a lo largo del día. De ahí que sea imprescindible seguir un protocolo para controlar el nivel de hidratación corporal en las horas previas a la medición.

La impedancia eléctrica solo ofrece resultados válidos para personas entre los 16 y los 70 años. En el período de crecimiento se producen variaciones en la estatura y en los niveles de agua.

En principio se trata de un sistema fiable, económico y poco invasivo; pero está contraindicado para aquellas personas que utilicen marcapasos o algún tipo de elemento que implique la corriente eléctrica.

Para valorar la composición corporal en cuanto a masa magra y grasa, existen técnicas más fiables, como sería la medición de los pliegues corporales con ayuda de un adipómetro o plicómetro.

Utilización de las básculas de bioimpedancia

La Impedancia Vertical valora la proporción de masa muscular de los miembros inferiores, lo cual representa una proporción del 32 a 45% del total de cualquier sujeto (delgado u obeso).

Las básculas de bioimpedancia tienen que programarse en función de la edad, sexo y estatura del individuo que la utiliza. Estos datos se asocian al tiempo que tarda la señal en recorrer el cuerpo. De este modo, nos indica el peso corporal y el porcentaje de grasa corporal con un margen de error que oscila entre el 3 y el 5%.

Por otro lado, hay que intentar realizar las mediciones en las mismas condiciones. Se puede hacer una vez por semana, un cuarto de hora después de levantarnos por la mañana, para evitar las alteraciones de peso ocasionadas por la alimentación o el ejercicio.

En la báscula hay que situarse descalzo y con los pies secos sobre los sensores, y mantenerse inmóvil, evitando el contacto entre las piernas. Así mismo, hay que evitar la presencia de cualquier elemento metálico que pueda alterar la medición.

La masa grasa corporal, se obtiene al descontar la masa muscular del peso corporal total. Este método contabiliza toda la grasa corporal, incluso aquella que se encuentra localizada.

Acciones previas a la medición

Como se ha comentado antes, cualquier alteración del nivel de hidratación del organismo va a afectar al resultado, por lo que hay que seguir un protocolo relacionado con el nivel de hidratación al resultado para utilizar la bioimpedancia eléctrica para valorar el índice de grasa corporal del nuestro cuerpo con eficacia.

En este sentido, hay que controlar y evitar todas aquellas acciones que puedan producirnos cierta deshidratación en las horas previas a la toma de medidas. Así por ejemplo, habría que evitar el consumo de alcohol en las últimas 48 horas, el uso de diuréticos la última semana, y tras 5 horas en ayunas. La actividad física intensa habría que abandonarla 12 horas antes, y no realizar ningún esfuerzo físico en las últimas 6 u 8 horas. La fiebre también puede alterar los resultados.

Así mismo, la retención de líquidos también perjudica la medición. La menstruación también puede afectar al peso de la mujer, pudiendo ganar algún kilogramo de líquido en este período, lo que puede disminuir engañosamente su porcentaje de grasa, al aumentar el peso total.


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