- Elevación de la pierna por delante: Es lo que vulgarmente entendemos por “subir rodillas”. De esto ya hablamos en un capítulo anterior. Su objetivo es potenciar el impulso que hacemos con la pierna de apoyo.
Lo más importante para que sea eficaz, es que la rodilla se proyecte hacia delante lo más recogida posible para que la elevación se realice con más ligereza y velocidad.
Es también importante que el tobillo vaya flexionado para mantener un mejor tono muscular en la pierna y con eso que no se caiga el pie hacia abajo.
Lo ideal es mantener la pierna agrupada hasta que iniciemos el descenso “voluntario” del pie hacia el suelo. El trabajo lo realizan los flexores de cadera (psoas ilíaco y cuádriceps entre otros), destacando también el trabajo de los aductores (músculos de la parte interna del muslo).
Estos músculos tienden con la carrera a acortarse bastante, por lo que es bueno estirarlos después del entrenamiento.
Entre otras cosas, porque son músculos muy potentes, que ejercen una tracción en la zona lumbar, que puede desestabilizar el equilibrio postural. Estirándolos adecuadamente, conseguimos que estén más relajados.
Seguirá con el descenso de la pierna libre …




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