
Sin embargo, la prueba de 3.000 metros obstáculos podría clasificarse como una prueba de medio fondo, en la que el esfuerzo de los corredores supera los ocho minutos de duración, por lo que la intensidad con la que se desenvuelven los deportistas podría considerarse como media.
Según vamos reduciendo la distancia de competición, la velocidad cobra más importancia que la economía de movimientos, de ahí que en las pruebas cortas (60, 100 y 110 metros vallas), el modelo técnico utilizado sea especialmente dinámico y felino.
En un punto intermedio, vamos a situar las pruebas de vallas de larga duración (400 metros vallas), en las que existe un mayor equilibrio entre la economía de movimientos y la agilidad del franqueo por parte del corredor.
Por otro lado, existen ciertas diferencias entre el tipo de obstáculos utilizados en cada una de estas pruebas, los cuales van a influir de manera determinante en el tipo de técnica que se va a utilizar para el franqueo de los obstáculos o vallas.
Así, en las pruebas de vallas nos vamos a encontrar con unas vallas ligeras e independientes para cada corredor, las cuales pueden caerse al suelo con facilidad si se golpean en el salto de las mismas.
Esta particularidad permite a los especialistas de este tipo de pruebas utilizar un tipo de técnica más arriesgada, que apure más la distancia con la que se superan las vallas, ya que si el corredor colisiona con ellas van a caer sin entorpecer su avance, lo cual reduce la peligrosidad de las caídas.
Continuaremos …
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